Qué es la violencia de Género Red Cuéntanos

Por: Sandra Carolina Pinzón

Cuando hablamos de violencia de género, nos referimos a distintas formas de agresión que se ejercen contra las personas debido a su género, lamentablemente las mujeres la sufrimos de manera desproporcionada. No hablamos solamente de golpes o agresiones físicas, sino también de maltrato psicológico, emocional, simbólico, económico y sexual. Este tipo de violencias se da en mayor medida en las relaciones de pareja, aunque estas ya hayan terminado, pero también en el hogar, el trabajo y la calle: de tal forma que sentirnos seguras se hace cada vez más difícil.

Estas formas de violencia, inicial generalmente de manera sutil, con comentarios que buscan controlar, minimizar o humillar. También toman forma de celos disfrazados de amor e incluso de aislamiento progresivo de amigxs y familia. Poco a poco, estos comportamientos pueden escalar hacia formas más graves de abuso, como amenazas, humillaciones, agresiones físicas o incluso el control total sobre la vida de la mujer.

Ahora, esto nos puede suceder a todas, no importa nuestra etnia, clase social o país de origen, por lo que es muy importante que tengas presente que nunca es culpa de quien la sufre. No hay ninguna justificación válida para algún tipo de maltrato. Y, aunque no siempre pasa así, la responsabilidad debe recaer completamente en quien la ejerce.

Muchas veces, las mujeres que vivimos cualquier tipo de violencia, sentimos vergüenza, miedo o confusión, lo que nos dificulta mucho hablar del tema o buscar ayuda, incluso de nuestro círculo más cercano. Pero, aunque no parezca, reconocer que estamos en una situación violenta es el primer paso hacia la superación, recuperación y la libertad.

Debemos tener muy presenta también que estas violencias están profundamente ligadas a estructuras sociales que hemos normalizado y naturalizado en la forma de relacionarnos y, especialmente, de enamorarnos. Por eso, no es solo un problema individual, sino también colectivo. Requiere que como sociedad cuestionemos los roles tradicionales, los estereotipos y las ideas con las que perpetuamos el machismo y la desigualdad.

Para todas las mujeres que hemos sobrevivido a la violencia de pareja, es muy importante no sentirnos solas, saber que tenemos redes de apoyo, profesionales capacitados, organizaciones y leyes que nos protegen y nos pueden acompañar en nuestro proceso de sanación.  El camino puede ser lento, con altibajos o retrocesos, pero es necesario que podamos recuperar la confianza, reconstruir nuestra autoestima y volver a sentirnos seguras. ¡Esto es posible!

Hablar de violencia de género también es hablar de resistencia. Cada una de las mujeres que rompemos el silencio, buscamos ayuda o iniciamos el camino de reconstruirnos, estamos desafiando un sistema que ha intentado silenciarnos. Nuestras historias pueden inspirar a otras, abrir caminos y transformar realidades.

Si tú has vivido violencia de pareja, mereces respeto, cuidado y una vida libre de miedo. Mereces ser escuchada, creída y acompañada. La violencia no define quién eres, pero tu valentía sí. Reconocer lo vivido, buscar apoyo y sanar es un acto profundo de amor propio.

Por último, quiero decirte (nos) que la violencia de género no es un destino inevitable. Es una realidad que podemos transformar, desde el acompañamiento, la educación, la empatía y la acción colectiva. Porque todas las mujeres merecemos vivir con dignidad.

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